martes, 11 de noviembre de 2014

El ser...


Puedo volar…

…puedo alzar los brazos y tomar el cielo,
puedo bailar con la noche, puedo colgar
de sus estrellas como un tonto acróbata sin miedos.

Estaré loco, es cierto como es cierto que no lo es.
Yo sé remontar los vientos, yo aprendí a escalar
los horizontes, y no hay verdad, y no hay otro norte, más que el latido del corazón hasta el desborde.

¿Goza el poeta al ver repetidos por otros sus
versos en lenguas amantes, o es el peor aguijón
al alma, que a los suyos sólo respondan los ecos?

Estaré loco, no sé si tanto como los cuerdos,
pero vuelo, rimo; a veces siento.
A veces como el abrazo de un pájaro que no abraza, a veces como el río que canta,
y no tiene voz, y no tiene garganta.

Estaré loco, pero al menos puedo volar,
pero al menos puedo convertir al mundo todo
en un precipicio y a la noche infinita mil veces
más honda en mi lecho.

Otros mundos, otros tiempos,
a nada temen los trazos de mi vuelo.
A veces amo, a veces vuelo.

Pero al menos puedo volar.
Jacques Pierre.

Estoy cómoda con la singularidad de mi ser, con mis idas y vueltas  la mayoría de ellas sin saber porqué, con los altos y bajos de mi carácter, con mis historias a medias y todos mis fantasmas, con mis problemas, si esos problemas tontos, el miedo al contacto personal y mi forma de ver el mundo, al fin y al cabo la rareza no es un hecho definido  algo que pueda explicarse con facilidad sino más bien un adjetivo abstracto, sujeto a percepciones ajenas…y si acaso soy un ser raro por definición debo decir que en honor a mi verdad…estoy cómoda con la singularidad de mi ser.
 

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