martes, 18 de junio de 2013

El que arriesga…¿siempre gana?


Hola hola...
Últimamente he tenido que tomar  decisiones un poco más complicadas que cuando era pequeña ya no mi felicidad no depende de qué tipo de dulce quiero comer hoy y mi estabilidad no tiene sus bases en los rodines de la bicicleta, supongo que eso nos ha venido pasando a todos conforme crecemos y nuestros estilos de vida han evolucionado… pues bien de ese tipo de decisiones platicaremos un poco hoy.
Tod@s en la vida hemos usado o escuchado aquellos refranes populares que dice algo como “El que no arriesga no gana”, “El que quiere celeste que le cueste”, “El que quiere camarones que se moje el c…codo” o “Échese al agua”… Entre muchos otros que nos llevan a las mismas conclusiones que más o menos son: si deseas algo en la vida debes arriesgarte, esforzarte y ponerle bonito, como dicen, para poder alcanzar las metas propuestas por esas almas soñadoras e idealistas aunque eso conlleve a dejar tu zona de confort (en lo personal pienso que este estado es el más peligroso de todos, ya lo hablaremos más adelante), tu estabilidad o inclusive poner en riesgo tu futuro… o que si fracasas sos un total perdedor sin futuro alguno… Estos escenarios me llevan a cuestionarme ¿El qué arriesga siempre gana?

Los consejos, ¡ay los consejos! sabios o no son palabras que por lo general vienen de las personas que nos aprecian más sin embargo deben ser solo una mínima parte de nuestra decisión final, pues de las decisiones que hablamos podrían definir nuestras vidas, no es tan simple como decidir el almuerzo, estas decisiones nos definen como seres pensantes implican compromiso, dedicación, mucha pasión y los afectados para bien o para mal directamente somos nosotros y nada más…

El miedo al cambio, la incertidumbre de lo que vendrá o de lo que no vendrá, en muchos casos el temido “que dirán” o el terror natural que sentimos los humanos hacia la palabra fracaso y todo lo que esta enfrasca…es lo que nos hace dudar si arriesgarnos o no, si echarnos al agua o quedarnos tranquilos a la orilla del río viendo como los demás se lanzan, flotan, se hunden, construyen botes, se van de polizones, construyen navíos imponentes o barquitas de madera podrida y claro no olvidar a los otros que se quedan a orillas del río observando a los arriesgados…a los que esperan ganar…
Volviendo al tema de la “Zona de Confort”, primero debemos aclarar qué es, según Wikipedia podemos definirla como “El acomodo de aquellas personas que han renunciado a tomar iniciativas que les permitan gobernar sus vidas” o como lo conocemos popularmente “Quedarse estancado”, para mi es el estado más peligroso porque podemos sentirnos tristes o enojados pero sentirnos conformes es tan peligroso como pararnos en el filo de un precipicio lleno de musgo ¿Porqué? Bueno la respuesta es sencilla no nos permite crecer ni personal, ni profesional, ni espiritualmente es como si nuestras ideas estuvieran congeladas muriendo poco a poco… A toda costa no debemos permitirnos caer en ese estado, una mente activa es una mente que no está conforme y eso es bueno...

Retomando el tema de arriesgarse para ganar, entra en juego el tener la mente en el cielo pero los pies bien puestos sobre la tierra, claro nada es imposible pero de debemos  ser conscientes de las limitaciones o factores en contra al momento de lanzarse a un proyecto nuevo…factores monetarios, temporales, espaciales, personales y de creatividad sin dejar lado cosas como el compromiso y la pasión que va a imprimirse…

Antes de lanzarse al agua es importantísimo empezar a construir nuestro barco con madera de calidad, clavos adecuados, pintura impermeable y todo lo necesario para que se mantenga a flote hasta que lo cambiemos por un navío más grande, también debemos ponerle salvavidas pues no sabemos si por alguna tormenta imprevista debamos abandonar el barco para sobrevivir y por supuesto no olvidemos los repuestos , un botiquín para curar las heridas del viaje y claro una caja llena de incertidumbre y misterio para mantenernos libres y vivos durante el trayecto, con esto me refiero a montar una lista con lo que vamos a necesitar, tiempo, dinero, ayuda, materiales, sin olvidar un plan de escape, un respaldo, tener presentes nuestras limitaciones y nuestros alcances, saber muy bien que podemos caernos y debemos levantarnos y seguir luchando, probablemente nos toparemos de frente con el principio de la alquimia (Para obtener algo es necesario sacrificar algo de igual valor), que tal vez en el proceso salgamos heridos y jamás jamás olvidar que todo plan debe tener incertidumbre, espontaneidad y misterio  para poder triunfar…

Como conclusión final diría que apoyo al 100% eso del que no arriesga no gana, basándome en experiencias propias y unas cuantas escuchadas, si bien es cierto con el fracaso podés perder dinero, años, confianza en ti mismo y la que algunos hayan depositado en vos… con la eventual victoria ganarás confianza, dinero, autocontrol y un montón de cosas más que podría pintar de color rosa para hacerlas perfectas… pero lectores míos recordemos que el fracaso no es del todo algo malo pues ese tiempo que perdiste te servirá para saber apreciar cada segundo que la vida te regale, ese dinero invertido y perdido…mmm…bueno lo material siempre se recupera a brincos y saltos pero se recupera, la confianza es un poco más complicado porque es tu percepción sobre vos mismo así que anota todos los errores cometidos, cada falla, cada tropiezo, cada abismo y roca en una minuciosa lista para que te sirva de base para lo que no debes cometer cuando se emprenda un proyecto nuevo… así que viéndolo fríamente el arriesgarse es un negocio redondo por donde se mire siempre se obtendrá una ganancia.
Dejemos ya de ver la vida como un programa, donde vos sos el programador y queres verlo todo perfecto, porque claro un programa no acepta errores, una línea mal digitada y este ya no funciona… La vida no es así en la vida se aceptan errores, se toman riesgos, podes vivir al límite… disfrutando al máximo el presente porque es un regalo...

Ahora me toca hacer mías las palabras de una sabía mujer de la cual no recuerdo el nombre “No se gana sin arriesgar, y nunca se pierde cuando se ha intentado. La felicidad no se encuentra en la cima de la montaña, sino en cómo subir”

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